Hablemos de la Depresión

Saquen sus pañuelos

Naaaaah ¡mentira!

Les quiero hablar de la depresión desde el lado de una persona depresiva, sí, de esas que cada media hora tenemos que recordar las cosas buenas para evitar caer (nuevamente) en un pozo profundo y negro de desesperanza y desolación aparentemente sin razón alguna.

Y es que aceptar que estás enferma no es fácil, simplemente piensas que es flojera, que tu carácter cambió, que te volviste amargada por tantas cosas feas que te han pasado en la vida, algunas veces pensé ¿y si es berrinche tipo de niño de dos años lo que estoy haciendo?

Es difícil pedir ayuda, es difícil bajar el orgullo y decir "no entiendo qué me pasa" y mucho más difícil contarle a un doctor sin sentir que le haces perder su tiempo en algo que tal vez no es nada.

Llevo varios años en tratamiento y a veces no veo una salida. Por mi profesión me he reencontrado con amigos de mi infancia que recuerdan a una Nancy que ya no soy yo, amorosa, detallista, que se sabía mil chistes, el alma de la fiesta, la popular, la que tal vez pondría su academia de baile y para estas alturas ya tendría publicados varios libros de cuentos y poemas.

Pero no. Me enfermé de algo que llamo el "Mata sueños" y que por no pedir ayuda a tiempo se apoderó tan fuerte de mi que me está costando trabajo salir de ello.

Le comentaba a Pao que hace muchos años no deseo algo con toda el alma, que nada me emociona ni me motiva, ya ni siquiera las vacaciones. El camino se hace pesado y largo.

¿Que cómo me veo en cinco años?

Esa es una pregunta muy difícil para alguien con depresión, primero déjame llegar a la siguiente semana y ya luego vemos.

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Ser mujer

Ser mujer es un desmadre.

Comenzando por el hecho de que hacer pipí en un lugar público es una verdadera pesadilla.

No se nos permite tener vello en ninguna parte del cuerpo que no sea el cuero cabelludo, ojalá los hombres tuvieran que depilarse las piernas, las axilas, el bigote, el área del bikini…Captura de pantalla 2014-10-20 a la(s) 14.20.20

Que ya nos salió una lonja, que no podemos bajar la panza después de dar a luz, que sin maquillaje nos vemos de la chingada bastante mal, que si las canas, que si las arrugas, que si…

Y esto lo digo porque llevo dos horas quitándome las uñas de acrílico q me puse en agosto y no pude ir a arreglármelas en Septiembre por culpa de la fractura de pie, y pues nada, siento q he perdido toda la mañana aunque son cosas que se deben hacer antes de regresar al mundo laboral. Porque hay que dar una “imagen cuidada y profesional” y porque me gusta, no lo voy a negar.

Pero odio ese refrán de “la belleza duele” porque es cierto. Duele depilarse, duele hacer mil horas de ejercicio, duele no comerse ese pastel de cuatro chocolates porque sólo con verlo ya subimos dos kilos y porque duele, que a pesar de tus esfuerzos llegue alguna mujer con ánimos de molestar y te pregunte: “¿Estás embarazada?” para referirse al hecho de que estás gordaaaa.

Y porque la moda todavía es para las anoréxicas…

Tanto que me gustan los tacos…

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