Hablemos de la Depresión

Saquen sus pañuelos

Naaaaah ¡mentira!

Les quiero hablar de la depresión desde el lado de una persona depresiva, sí, de esas que cada media hora tenemos que recordar las cosas buenas para evitar caer (nuevamente) en un pozo profundo y negro de desesperanza y desolación aparentemente sin razón alguna.

Y es que aceptar que estás enferma no es fácil, simplemente piensas que es flojera, que tu carácter cambió, que te volviste amargada por tantas cosas feas que te han pasado en la vida, algunas veces pensé ¿y si es berrinche tipo de niño de dos años lo que estoy haciendo?

Es difícil pedir ayuda, es difícil bajar el orgullo y decir "no entiendo qué me pasa" y mucho más difícil contarle a un doctor sin sentir que le haces perder su tiempo en algo que tal vez no es nada.

Llevo varios años en tratamiento y a veces no veo una salida. Por mi profesión me he reencontrado con amigos de mi infancia que recuerdan a una Nancy que ya no soy yo, amorosa, detallista, que se sabía mil chistes, el alma de la fiesta, la popular, la que tal vez pondría su academia de baile y para estas alturas ya tendría publicados varios libros de cuentos y poemas.

Pero no. Me enfermé de algo que llamo el "Mata sueños" y que por no pedir ayuda a tiempo se apoderó tan fuerte de mi que me está costando trabajo salir de ello.

Le comentaba a Pao que hace muchos años no deseo algo con toda el alma, que nada me emociona ni me motiva, ya ni siquiera las vacaciones. El camino se hace pesado y largo.

¿Que cómo me veo en cinco años?

Esa es una pregunta muy difícil para alguien con depresión, primero déjame llegar a la siguiente semana y ya luego vemos.

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