El problema no es problema

Mi problema es que soy muy obsesiva y a veces en mi obsesión dejo de lado miles de cosas.

Mi problema es querer tener todas las respuestas a cosas que quizá ni siquiera sean preguntas.

Mi problema es dar todo el corazón sin pensar fijarme si me van a lastimar o algo.

Mi problema es asumir, en vez de preguntar.

Mi problema es el miedo. El miedo a las respuestas, oooohquela, sí, quiero saber pero me da miedo la respuesta porque siento que todo lo hice mal, que es mi culpa, que fallé, que traicioné, que herí a quienes quiero y lo peor, sin darme cuenta.

Mi problema es qué hay cosas que hice, que dije, que incluso están en video, pero no me acuerdo. Y eso me asusta.

Mi problema es el stress y la caída del cabello.

Mi problema es que no puedo encerrarme en mis pensamientos y dejar de contestar mensajes en el celular porque la gente “se siente” pero ¿cuando me han llamado para decirme “¿cómo estás?”? Pocas, muy pocas. Contadas con los dedos de una mano.

Y sí tengo ganas de encerrarme en el armario varios días, mi problema es que tengo obligaciones, pero ya me siento a nada de soltarlas.

Mi problema es pensar que el mundo estaría mejor sin mi, pensar qué tal vez si yo no hubiera nacido la vida de la gente cercana a mi sería mejor y la de los no Yam cercanos seguiría exactamente igual.

Me gustaría ser como toda esa gente fuerte que no les importa el qué dirán, el qué pena, qué miedo, qué oso y crecer, crecer hasta donde yo quiera.

Porque me sigo sintiendo chiquita y sin valor.

Y me dicen que deje de llorar, como si a mi no se me hubiera ocurrido antes.

Y pues… ya. Para colmo, mi maléfica mente piensa que ya los aburrí, que ya los fastidié.

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3:33 am

La puerta se abrió sutilmente y Mariel ni siquiera se percató de ello. Las cobijas son tan suaves y esponjosas que pareciera la han envuelto con amor. El reloj marca las 3:33 am, la temperatura casi toca los cero grados, el aliento de Mariel comienza a tornarse visible a contraluz, la puerta se cierra, ha entrado alguien pero no se ve.

Una sombra sube por la pared, sin forma, sin bordes. Una sombra delgada que pareciera observar los sueños de la joven de cabello lacio. El pez se despierta, se esconde tras las plantas artificiales. La sombra avanza lentamente acercándose a la cama de la chica.

El reloj se detuvo 3:33 am. Parpadea, se apaga, se prende, se apaga, se prende, siempre son las 3:33…

Una mano delgada sale del muro queriendo tocar el rostro aún dormido de Mariel, el vidrio de la ventana truena y toca tres veces, el espejo no refleja nada, solo es un cuadro negro donde sólo se ve la cama, vacía, como si nadie estuviera ahí. La mano se convierte en brazo, cuello y cabeza saliendo de la pared, caminando hacia la cama. El viento arrecia, el invierno se intensifica. Mariel, desconociendo su exterior gira en la cama, se cobija más, suspira y sigue durmiendo. La sombra se ha desprendido de la pared y ahora toma forma humana, la mira desde el lado derecho de la cama.

Siguen siendo las 3:33 am, el pez ahora flota en la pecera, el agua hierve, sigue la temperatura de cero grados allá afuera. Las cobijas de Mariel poco a poco van cayendo al suelo. La sombra ahora pisa parte de su cama.

Ojalá fuera sobrenatural, Mariel siente la presencia y se despierta con un grito, la sombra la toma ágilmente el cuello y la lanza contra la pared, ella grita asustada, impactada, su camisón blanco está lleno de sangre y no encuentra el motivo, voltea hacia arriba, varios cuerpos clavados al techo chorrean sangre en su cama, en su alfombra, en su pecera. El reloj sigue marcando las 3:33 am, la sombra se acerca y con un movimiento de dedos logra que Mariel flote por el aire, suavemente. La habitación está obscura y el único haz de luz es el de la habitación en el espejo que se abre como una ventana, los cuerpos del techo comienzan a reflejarse también, el pez muerto, las ventanas rotas, el viento soplando frío moviendo las persianas. La sombra deja caer a Mariel dentro del espejo y se refleja junto con todo lo demás. El espejo se cierra como una ventana.

El reloj dice 3:33 am

A la mañana siguiente, Mariel es encontrada muerta en su cama, una joven de 27 años sufrió muerte natural. Los vecinos aún la siguen escuchando gritar por las noches de invierno justo a las 3:33 am

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A @Zamarripa

Te miro
Como se miran todos los atardeceres claros
Con los ojos llenos de amor infinito
Como a las flores y al vino tinto.

Y te miro
Porque mi alma crece poco a poco en ti
Porque mi fuerza reside en tu risa
Porque mi vida continúa contigo.

Día a día

Libero mis pies y mi sonrisa
Libero mis brazos en la brisa
Comienzo a flotar
No tengo miedo, me detienes tú.

No pares corazón
Aunque veas mis lágrimas de monstruos
Aunque el invierno se apodere de mi mente
Aunque mi alma se pierda entre cortinas.

No sueltes mi mano
Es lo único que me ata al mundo real
De los niños y sus risas.
Mi vida junto a ti, todo mi mundo junto a ti.

Porque te amo infinito.

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Hoy les voy a hablar de religión

Y seguro con este título muchos ya ni siquiera abrieron el texto.

Pero no vengo a tratar de convencerlos de nada, de creer o no creer. Cada quien decide qué hacer con su razonamiento lógico y con su tiempo de esparcimiento. Hoy lo que vengo a expresar es por qué yo no profesó activamente una religión.

Y tampoco debería dar explicaciones, pero cada vez que les digo que no voy a la iglesia y que no comulgo con sus ideas abren los ojos grandes como platos y quieren convencerme de unirme a cual sea la secta o religión de quien platica conmigo ese asunto.

Y es que la cosa está así.

Como muchos de ustedes saben, crecí en una escuela católica, con monjas y misa todos los primeros viernes de mes. Donde era requisito hacer la primera comunión, confirmación y todas las ión que la iglesia católica pide; donde rezábamos en la mañana, al medio día y en la tarde, sobretodo donde todo lo arreglábamos ya fuera persignándonos o persignando el objeto en cuestión. Así es, retratos de la virgen María y del sagrado corazón por todos lados. Así las cosas. Y todo estaba bien.

Para mala suerte me aceptaron para cursar la universidad en la facultad de ciencias políticas y sociales. Conocí teorías que nunca había visto y comencé a darme cuenta de que la religión es sólo un instrumento para poder tener “ordenado” al pueblo (curioso q mientras escribo esto, se sube una monja al metro donde voy) usaban la religión para matar con justificación, para juzgar a las personas y marginarlas, una religión que nos habla de bondad, de nunca negar un vaso de agua y El Vaticano es el país más rico del mundo, ellos solitos podrían terminar con el hambre y enfermedades de África.

Por otro lado, me he dado cuenta que la gente que más habla de Dios, de los Ángeles, de Jehová o hasta de cienciología son la gente que más critica y ve la paja en el ojo ajeno, hablan mal detrás de las personas, juzgan, marginan y se creen superiores a ellas tan sólo por decir que creen en Dios. De verdad, gente muy grosera, incluso tuve una amiga q me quería convertir al Cristianismo y a ella hoy la busca la policía por fraude y robo ¿Qué taaaal?

Sin embargo, conozco gente “atea” que es bastante humilde, noble y bondadosa. Gente que hace cosas para ayudar a los demás sean humanos o animales. Gente educada cuyo razonamiento está basado en ciencias, gente pensante y lógica, gente que no trata de convencerme de dejar de creer en Dios o en quien sea porque manejamos el RESPETO en toda la expresión de la palabra, dejamos que la gente sea feliz con su religión y no los juzgamos ni criticamos.

Entonces, sinceramente; con esos comportamientos no se sorprendan que la iglesia está perdiendo “Followers” o que el Papa se está esforzando en “caerle bien a la gente” para que volvamos a las iglesias. Simplemente ya no nos dan ganas de ser reprimidos, juzgados, molestados. Si aceptar el bullying religioso me va a llevar al cielo cuando muera (sin la certeza científica de que hay un más allá) pues yo prefiero vivir feliz esta vida y pues en la otra ya me las arreglaré.

En fin, tenía que desahogarme.

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