Esa delgada línea #RetoBlog

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¿Quién no ha tenido algún jefe o cliente insoportable?

De esos que te hacen sentir enojo, ansiedad, frustración. Muchas veces decimos: “Pues es que es mi jefe/cliente y pues ni modo que renuncie o le conteste”

Pero ¿saben qué? Está en nosotros decidir si queremos seguir viviendo con esa ansiedad que nos provoca un día más soportando a esta persona o decirle muchas gracias, ya no quiero trabajar contigo.

¿Sabían que la mayor parte de las renuncias ocurren por culpa de un mal jefe? De esos pesados que hacen la vida de cuadritos a más de uno.

Ojo ahí ,si eres jefe y notas que tienes mucha rotación de personal.

Porque en esta vida se viene a gozar, a estar contentos con el lugar donde trabajamos y con lo que realizamos. No a soportar gritos y humillaciones.

Se los digo por experiencia, todavía muchos agentes nuevos nos ponemos de tapetes ante clientes súper groseros con tal de no perderlos, pero hay límites.

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Yo despedí a una clienta porque me dijo muchas groserías, resulta que su proceso para recuperar el dinero estaba tardándose gracias a que ella no me daba unas radiografías que eran necesarias porque “las tiró a la basura”, no bueno, me dijo hasta de lo que me iba a morir (yo con ganas de decirle “¿yo quéee?, yo no fui quien tiró las radiografías”), que había pagado muchísimo por las pólizas contratadas y que seguro hice el negocio del año con ella, tranquilamente le dije, mire, es un requisito, no puedo hacer más si no me da esos documentos. Hagan de cuenta que dije “¡Por el poder de Satán yo te invoco!” JAJAJA y se puso peoooor la cosa. Como soy de esas personas que creo que los empleados somos la cara de la empresa que representamos no le respondí del mismo modo. Simplemente cuando me dijo que JAMÁS volvería a trabajar conmigo porque era la peor agente de seguros y que mejor me dedicara a otra cosa (es el resumen, sin groserías) le dije, “Yo muy feliz de no volver a trabajar con alguien como usted, la verdad.” Al final, con todo y que fue una nacaza, logré devolverle su dinero ¿y creen que agradeció, me recomendó, algo? No. Pero me sentí muy aliviada de hacer lo correcto y dejar de trabajar con alguien así, sí, es perder comisión, pero es ganar tranquilidad en esta vida.

*Suspiro*

Jamás me arrepentiré de darme mi lugar, de darle el lugar a la compañía que represento y que sepa que trabaja con personas, no con máquinas. En el pedir está el dar.

Y pues ahora ando buscando clientes, pero clientes felices, educados, que sepan decir por favor y gracias, gente culta, leída, o no, pero con principios y ética. No a Lola la trailera JAJAJAJA

¿Ustedes han tenido alguna experiencia similar?

 

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