El problema no es problema

Mi problema es que soy muy obsesiva y a veces en mi obsesión dejo de lado miles de cosas.

Mi problema es querer tener todas las respuestas a cosas que quizá ni siquiera sean preguntas.

Mi problema es dar todo el corazón sin pensar fijarme si me van a lastimar o algo.

Mi problema es asumir, en vez de preguntar.

Mi problema es el miedo. El miedo a las respuestas, oooohquela, sí, quiero saber pero me da miedo la respuesta porque siento que todo lo hice mal, que es mi culpa, que fallé, que traicioné, que herí a quienes quiero y lo peor, sin darme cuenta.

Mi problema es qué hay cosas que hice, que dije, que incluso están en video, pero no me acuerdo. Y eso me asusta.

Mi problema es el stress y la caída del cabello.

Mi problema es que no puedo encerrarme en mis pensamientos y dejar de contestar mensajes en el celular porque la gente “se siente” pero ¿cuando me han llamado para decirme “¿cómo estás?”? Pocas, muy pocas. Contadas con los dedos de una mano.

Y sí tengo ganas de encerrarme en el armario varios días, mi problema es que tengo obligaciones, pero ya me siento a nada de soltarlas.

Mi problema es pensar que el mundo estaría mejor sin mi, pensar qué tal vez si yo no hubiera nacido la vida de la gente cercana a mi sería mejor y la de los no Yam cercanos seguiría exactamente igual.

Me gustaría ser como toda esa gente fuerte que no les importa el qué dirán, el qué pena, qué miedo, qué oso y crecer, crecer hasta donde yo quiera.

Porque me sigo sintiendo chiquita y sin valor.

Y me dicen que deje de llorar, como si a mi no se me hubiera ocurrido antes.

Y pues… ya. Para colmo, mi maléfica mente piensa que ya los aburrí, que ya los fastidié.

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Bajando en espiral

Tener depresión clínica no es fácil, siempre se los he dicho. Y es que sientes una tristeza en el cuerpo como si te robaran el alma. Ahora combínalo con ansiedad y trastorno obsesivo compulsivo se siente como todo el cuerpo dormido, sin fuerzas, como que te vas a desmayar. Sabes que tienes cosas que hacer pero tu cuerpo no responde para hacerlas y entonces te da ansiedad por no poder acabarlas y así, infinito, como cayendo en espiral.

Quieres llorar pero no tienes tiempo. Entonces sonríes y finges que todo está de poca madre, pero no te ríes mucho porque las lágrimas se pueden escapar y de bipolar, loca de hospital no te bajan.

Porque sí, tener una enfermedad mental aún es un estigma, la gente que no lo entiende se aleja de ti, te critica, abusa de ti y de tus débiles decisiones emocionales. Ojalá esto se tratara como se trata un cáncer y la gente no me dijera “échale ganas” “no seas exagerada” “sé feliz”

Wow! “¡Sé feliz!” No entiendo cómo no se me había ocurrido antes 🤦🏻‍♀️

Y aquí estoy, queriéndome esforzar al máximo y sintiendo que no puedo sola.

Y me siento sola, aún no encuentro a alguien en mi vida en quien confiar, con quien sentir esa paz y decirle abiertamente que estoy pasando por una crisis para que me ayude a salir adelante.

Sigo sola en esto, porque qué hueva les doy o simplemente se van a esperar a que se me pase.

Extraño cuando no estaba enferma y tenía amigos a todas horas y no solo en los buenos momentos…

En estas crisis he pensado que definitivamente no quiero llegar a los cuarenta, así que o me hundo más esperando el día o me pongo en chinga a trabajar todo un año para realizar mis sueños y luego bai mundo. No, aún no se me ocurre una tercera opción donde todo se arregle, porque nunca se arregla.

Mañana es mi cumpleaños así que, inicia la cuenta regresiva…