3:33 am

La puerta se abrió sutilmente y Mariel ni siquiera se percató de ello. Las cobijas son tan suaves y esponjosas que pareciera la han envuelto con amor. El reloj marca las 3:33 am, la temperatura casi toca los cero grados, el aliento de Mariel comienza a tornarse visible a contraluz, la puerta se cierra, ha entrado alguien pero no se ve.

Una sombra sube por la pared, sin forma, sin bordes. Una sombra delgada que pareciera observar los sueños de la joven de cabello lacio. El pez se despierta, se esconde tras las plantas artificiales. La sombra avanza lentamente acercándose a la cama de la chica.

El reloj se detuvo 3:33 am. Parpadea, se apaga, se prende, se apaga, se prende, siempre son las 3:33…

Una mano delgada sale del muro queriendo tocar el rostro aún dormido de Mariel, el vidrio de la ventana truena y toca tres veces, el espejo no refleja nada, solo es un cuadro negro donde sólo se ve la cama, vacía, como si nadie estuviera ahí. La mano se convierte en brazo, cuello y cabeza saliendo de la pared, caminando hacia la cama. El viento arrecia, el invierno se intensifica. Mariel, desconociendo su exterior gira en la cama, se cobija más, suspira y sigue durmiendo. La sombra se ha desprendido de la pared y ahora toma forma humana, la mira desde el lado derecho de la cama.

Siguen siendo las 3:33 am, el pez ahora flota en la pecera, el agua hierve, sigue la temperatura de cero grados allá afuera. Las cobijas de Mariel poco a poco van cayendo al suelo. La sombra ahora pisa parte de su cama.

Ojalá fuera sobrenatural, Mariel siente la presencia y se despierta con un grito, la sombra la toma ágilmente el cuello y la lanza contra la pared, ella grita asustada, impactada, su camisón blanco está lleno de sangre y no encuentra el motivo, voltea hacia arriba, varios cuerpos clavados al techo chorrean sangre en su cama, en su alfombra, en su pecera. El reloj sigue marcando las 3:33 am, la sombra se acerca y con un movimiento de dedos logra que Mariel flote por el aire, suavemente. La habitación está obscura y el único haz de luz es el de la habitación en el espejo que se abre como una ventana, los cuerpos del techo comienzan a reflejarse también, el pez muerto, las ventanas rotas, el viento soplando frío moviendo las persianas. La sombra deja caer a Mariel dentro del espejo y se refleja junto con todo lo demás. El espejo se cierra como una ventana.

El reloj dice 3:33 am

A la mañana siguiente, Mariel es encontrada muerta en su cama, una joven de 27 años sufrió muerte natural. Los vecinos aún la siguen escuchando gritar por las noches de invierno justo a las 3:33 am

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