Adiós 2014

Ya mañana se nos acaba el año y en lo personal este año ha estado bien loco, pero loquísimo.

Para empezar aprendí un buen de cosas que toda mi vida había querido hacer ¿qué cosas? Pues hacer pasteles y galletas. He descubierto que amo la repostería y espero seguir aprendiendo. Lo primero en 2015 será hacer una rosca de reyes… Tssss

Por fin me medicaron para la depresión así que poquito a poquito las nubes de mi cielo comienzan a dispersarse y pues, creo que voy bien. (Aaaaaguas cuando no me tomo el medicamento, mi familia me huye, así bien raro jajaja).

Por primera vez en la vida tengo un empleo Godínez, a pesar de haber llegado con muchísimo miedo y ansiedad le agarré la onda rápidamente y hoy es algo que disfruto mucho. A veces ni siquiera siento que estoy trabajando de taaaanto que disfruto lo que hago y lo feliz que soy ahí.

Ya mero acabo la universidad ¡Dios! Qué emoción. ¡Osh! Eso me recuerda que debo comenzar el servicio social YA.

Me rompí un pie, pensé que me moriría sin saber lo que se siente romperse un hueso. Es horrible, no lo hagan en casa.

Me inscribí al #RetoBlog y eso me ayudó a romper muchas cadenas que siempre me ataban cuando estaba frente al espacio en blanco. No recordaba lo terapéutico que es escribir. Mil gracias a todos los que me leyeron y en dos días comenzamos de nuevo, ¡yujuuuu!

Y al final de noviembre, cuando nada podía salir mejor, murió repentinamente un amigo muy querido Alberto Alvarado Sandoval, nos conocimos fuera de Luz y Fuerza en 2006, el hombre que me vio chillar y mentar madres cuando pasaba por mi divorcio en 2009 y me decía: “Bonita, el amor es como los microbuses, cuando te bajas de uno ya viene otro atrás, ya no llores”. No comí como por cinco días, lloré tanto que me ardían las mejillas y aún ahora que escribo de él me salen las lagrimas como dos chorros de agua que escapan de mis ojos. Alberto querido, gracias por despedirte en mi sueño, gracias por ese último abrazo un par de semanas antes. Te quiero por siempre.

En fin, así mi 2014…

2015, año de nuevos retos que me dan chingo de miedo, pero ya soy grande y sé que puedo. Además, voy a comenzar mis clases de Chino Mandarín cuando acabe la universidad. De algo me ha de servir ser políglota ¿no?

Les deseo un año nuevo totalmente hermoso, que sea un año de romper paradigmas, cambiar malos hábitos por buenos hábitos y amarse más que a nada ni nadie en el mundo.

¡Besos, abrazos y apapachos!

/home/wpcom/public_html/wp-content/blogs.dir/f86/76051149/files/2014/12/img_0545.jpg